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La España Vaciada pide pagar menos impuestos en sus 101 medidas para frenar la despoblación

La coordinadora presenta su modelo de desarrollo para repoblar el medio rural en un plazo de 30 años a través de más inversiones, mejores servicios y fiscalidad reducida Una leyenda contada por el presidente de la plataforma León Ruge, Sergio Díez, cerró este martes la presentación oficial en el Congreso de los Diputados del modelo de desarrollo que elaborado por la Coordinadora de la España Vaciada con el objetivo fundamental de poner freno a la despoblación de las zonas de interior, especialmente de su medio rural.

El espíritu colaborador de la aldea ayuda a tejer nuevos negocios en el medio rural

Atalanta Madera y Maruxío diseñan packs de regalo con desperdicio cero

Atalanta Madera son Isabel y Ana Neira, dos mujeres que decidieron continuar con el negocio familiar y reinventarlo para adecuarlo a los tiempos que corren. Isabel es la séptima generación de torneiros que hay en su familia, y la única mujer que desempeña esta tarea en Galicia. Y Ana le echa una mano con los acabados.

Ya no elaboran muebles, ahora hacen platos, espátulas, cascanueces y hasta juguetes y jaboneras en A Estrada. A solo unos kilómetros están Uxío y María, Maruxío Terra e Sal, que hace un año decidieron crear un espacio, una casa de turismo rural, relacionada con la tierra y la salud. Allí también elaboran sus rebolos, unas galletas ecológicas y, en algunos casos, veganas. Ambas firmas se ubican solo a unos kilómetros de distancia y, además de amistad, comparten filosofía de vida, empeñadas en demostrar que se puede vivir del medio rural. Por eso ahora han unido esfuerzos, sacado adelante esa colaboración tan tradicional de las aldeas gallegas y presentado al mercado unos lotes de regalo de galletas y madera en los que todo se reutiliza.

Isabel es la única mujer torneira en GaliciaIsabel es la única mujer torneira en GaliciaMIGUEL SOUTO «Queríamos facer un agasallo diferente. Estou cansa de que chegue o Nadal e sempre sexa o mesmo», explica Ana Neira. Querían inventar algo diferente, «pensando en revitalizar o rural e demostrando que aquí pode haber futuro», añade. Así que pensaron en diseñar unos lotes en los que convivieran las piezas de artesanía en madera de Atalanta y los dulces de Maruxía. «Ao final foron tres meses de traballo moi intenso, porque cada vez queríamos ir un pouco máis alá», añade. El resultado «é un produto de calidade no que non se tira nada, nin a embalaxe, todo ten unha segunda vida», explica / LEER NOTICIA COMPLETA

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